Cómo escribir instrucciones para la IA que den buenos resultados
Un método sencillo en cinco piezas para pedir a un asistente de IA lo que necesitas: contexto, tarea, formato, criterios y ejemplos, con casos prácticos.
Muchas personas prueban un asistente de inteligencia artificial, reciben una respuesta genérica y concluyen que «no sirve para lo mío». A menudo el problema no está en la herramienta, sino en la petición: una instrucción vaga produce una respuesta vaga.
La buena noticia es que pedir bien no requiere conocimientos técnicos. Requiere lo mismo que harías al encargar un trabajo a una persona nueva en tu equipo: explicar la situación, decir qué quieres y cómo lo quieres. A esas instrucciones se las suele llamar prompts.
Las cinco piezas de una buena instrucción
1. Contexto: quién eres y qué situación hay
La IA no sabe nada de tu negocio ni de tu cliente. Unas pocas líneas de contexto cambian por completo el resultado.
Tengo una pequeña empresa de reformas. Un cliente nos ha escrito molesto porque la obra lleva una semana de retraso por un problema con un proveedor.
2. Tarea: qué quieres exactamente
Usa un verbo claro y concreto: redacta, resume, compara, ordena, propón, revisa.
Redacta una respuesta al cliente.
3. Formato: cómo quieres el resultado
Extensión, estructura, tono, destinatario. Si no lo indicas, la herramienta decidirá por ti.
Un correo breve, de no más de 150 palabras, con tono cercano y profesional. Sin tecnicismos.
4. Criterios y límites: qué debe cumplir y qué evitar
Aquí entra tu criterio: lo que no se puede prometer, lo que sí hay que incluir, lo que debe evitarse.
Reconoce el retraso sin culpar al proveedor por su nombre. No te comprometas a una fecha concreta; indica que le confirmaremos el nuevo plazo antes del viernes.
5. Ejemplos: muestra lo que te gusta
Si tienes un texto anterior con el estilo que buscas, inclúyelo (sin datos personales). Un ejemplo vale más que muchas explicaciones.
Este es un correo que enviamos hace poco y cuyo tono nos gusta: […]
Antes y después
Una instrucción vaga:
Escribe un correo a un cliente por un retraso.
La misma petición con las cinco piezas:
Tengo una pequeña empresa de reformas. Un cliente nos ha escrito molesto
porque la obra lleva una semana de retraso por un problema con un proveedor.
Redacta una respuesta al cliente: un correo de no más de 150 palabras,
con tono cercano y profesional, sin tecnicismos.
Reconoce el retraso sin culpar al proveedor por su nombre. No te
comprometas a una fecha concreta; indica que le confirmaremos el nuevo
plazo antes del viernes. Termina ofreciendo una llamada si lo prefiere.
La segunda versión tarda un minuto más en escribirse, pero suele ahorrar varias rondas de correcciones.
Cuatro hábitos que mejoran los resultados
Pide que te pregunte antes de responder. Cuando la tarea es compleja, añade: «Antes de responder, hazme las preguntas que necesites para hacerlo bien». La herramienta detectará información que falta y que tú no habías pensado incluir.
Trabaja por pasos. En lugar de pedir un informe completo de una vez, pide primero un índice, revísalo y después desarrolla cada parte. Es más fácil corregir el rumbo a tiempo.
Corrige en la misma conversación. Si el resultado no encaja, di qué cambiar: «más corto», «menos formal», «añade un ejemplo», «quita la segunda frase». No hace falta empezar de cero.
Guarda las instrucciones que funcionan. Si una petición te da buenos resultados, conviértela en una plantilla y reutilízala. Con el tiempo tendrás una pequeña biblioteca adaptada a tu trabajo.
Errores frecuentes
- Pedir demasiadas cosas a la vez. Una instrucción con diez tareas suele resolver bien tres. Mejor dividirlas.
- Dar por buena la primera respuesta. El primer resultado es un borrador. Revísalo y mejóralo.
- Confiar en datos sin comprobarlos. Los asistentes pueden equivocarse o inventar información con total seguridad. Verifica cifras, nombres, normas y fuentes.
- Incluir información sensible. Para la mayoría de tareas no hace falta. Lo explicamos en qué datos no compartir con un chat de IA.
Una plantilla para empezar
Puedes copiar esta estructura y completarla en cada caso:
Contexto: [quién soy, qué negocio tengo, qué situación hay]
Tarea: [qué necesito que hagas]
Formato: [extensión, estructura, tono, destinatario]
Criterios: [qué debe incluir, qué debe evitar, qué no se puede prometer]
Ejemplo: [opcional: un texto con el estilo que busco]
Antes de responder, hazme las preguntas que necesites.
En resumen
Una buena instrucción combina contexto, tarea, formato, criterios y ejemplos. No se trata de trucos ni de palabras mágicas, sino de explicar bien lo que necesitas, igual que harías con una persona. La herramienta aporta velocidad; tú aportas el criterio.


